Día Mundial del Agua … ?

No nos sumamos al coro de quienes este 22 de marzo 2018 Día Internacional del Agua, gritan: ¡el agua es un bien común!, ¡el agua es un derecho humano y de la naturaleza! Mucho se ha dicho, escrito, cuestionado, reclamado, denunciado sobre esta materia, y esa conmemoración es la guinda en la torta de este reclamo. No tenemos la menor idea de cuantas veces en el planeta se pronuncia la palabra agua: probablemente muchas más veces que te amo y más aún ahora que se celebra este día. Ahora deberíamos narrar respecto de lo que todo el mundo sabe y que muchos sufren en su piel: de lo que significa vivir con escasez hídrica. Deberíamos hablar de lo que pasa en el valle de Petorca donde hace unos pocos años había un río, abundante vegetación, árboles frutales y que ahora -según FAO- es una zona entre semiárida y árida. No hay agua para sus habitantes, sólo abastecidos por cientos de camiones aljibes que cuestan al fisco 92 mil millones de pesos en todo Chile en los últimos 6 años, según Ciper.

Todo lo que hay son paltos, muchos paltos. Paltos que requieren de cerca de mil litros del vital elemento para producir un sólo miserable kilo! Lo señalado es grave si se considera que esto ocurre en una zona declarada por el Estado de Chile en emergencia hídrica. La razón es evidente: la demanda por este producto -definido como un super alimento- ha crecido exponencialmente. Europa y Estados Unidos se llenan de cafeterías que la sirven en extrañas y creativas elaboraciones. Paltos que en Roma alcanzan los 6.500 pesos el kilo.

Esta contradicción llamó la atención de Danwatch, una OnG de Dinamarca, que elaboró el reportaje Paltas y aguas robada o el documental de la televisión pública alemana ADR Palta, superalimento o asesino ambiental. Tanto fue el impacto de esas encuestas que las principales importadores europeos amenazaron restringir la adquisición de paltas de las empresas involucradas en la usurpación de aguas en Petorca. Escasez hídrica, robo de agua, cultivos no tan apropiados al contexto. En fin: un desastre con olor a conflicto de interés. En Petorca la concentración del derecho al agua entre pocos es violación de derechos humanos y ambientales para muchos. Y todo los sabemos. No era necesario que vinieran unos periodistas desde el viejo continente para decirnos algo que está a la luz del sol y que muchos chilenos cuestionan y denuncian a menudo. El agua se roba por negocio. Por el agua se amenaza, cómo ha sucedido con dirigentes sociales y militantes del Movimiento de Defensa de la Tierra, el Agua el Medio Ambiente (Modatima). En Oriente Medio, África y Asia se mata por el agua. Pero también el agua es amenazada…

En Petorca funciona una Oficina Comunal de Asuntos Hídricos; además existe la Unión de Agua Potable Rural, asociación representativa de los comité y cooperativas que gestionan el suministro de agua potable, porque las empresas sanitarias no se meten en las comunidades dado que representan demasiado trabajo y poca ganancia. Municipalidad y Unión trabajan juntos, en alianza. La Unión gestiona su Banco Técnico y Solidario, donde se centralizan las compras de materiales, se intercambian servicios, se solucionan problemas técnicos.

¿Y que más? nos parece casi superfluo y de protocolo llenar otros centímetros cuadrados de palabras para conmemorar el día mundial del agua. Ojalá que esta gran celebración suene un poco molesto para nosotros OnGs, Junta de Vecinos, Comités de Agua, de Agua Potable Rural (APR), que con proyectos, eventos, voluntariado, a diario nos enfrentamos con la palabra “agua” aportando en la medida de lo posible, ya que solucionar no es nuestra materia. Para eso hay un Parlamento, un Gobierno, un Presidente. Tal vez un Intendente, un Gobernador, un Alcalde, aún con menos opciones, nos parece. 

Fíjense que la palabra agua, durante la Cuenta Pública 2017 de la Presidenta Bachelet se pronunció seis veces. En la transcripción de ese discurso no se menciona sequía, aridez; encontramos “escasez” sólo una vez en combinación con agua. Intentamos buscar Código de Agua, cero resultados. Agenda 2030 y Objetivos de Desarrollo Sostenible, inexistentes. ¿Qué raro no? Considerando que Chile firmó en el 2015 ante la Asamblea General de Naciones Unidas la Agenda 2030 que entre sus objetivos menciona la resolución del problema del agua. En Chile el agua, ese recurso que debiera ser para todos, es un negocio al igual que la salud y la educación. Que paradoja: tres derechos fundamentales están a la venta: el ambiente, la salud y la educación.

Gran tema para el nuevo Gobierno del Presidente Piñera, quien deberá responder a la demanda por un cambio del Código del Agua, sobre todo para vincular el derecho de agua con la propiedad o comodato de uso de la tierra productiva. Le tocará a este Presidente responder la demanda de una Constitución a la medida de los derechos humanos y ambientales; y al extendido anhelo de que se considere al agua como un bien común y un derecho humano no comerciable. Le corresponderá al Presidente Piñera definir si las obras públicas para el agua serán o no compatibles, participativas, establecidas según planes territoriales negociados y coordinados entre actores públicos, privados y sociedad civil. ¿Estará a la altura? 

A lo mejor le tocará a la Nueva Oposición responder al llamado de cambiar este modelo neoliberal sin buscar maquillarlo con discursos y narraciones sobre adaptaciones, resiliencia o mitigaciones.

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