Es la lucha cultural que se avecina

La manifestación masiva que viene sucediendo en Chile, desde hace una semana, todos los días, a diversas horas del día y que tiene hoy en la tarde una expresión social significativa e histórica es parte de un proceso y al mismo tiempo, una acción política de la sociedad.
La sociedad civil se plantea en su modo de ser contemporáneo, poco entendible para las élites que rasgan hoy vestiduras. Los inviables y excluidos también se han incorporado desde sus propias expectativas de integración.
Esta claro que desde los márgenes, la «gente de la calle» que inunda con su pobreza, las calles del país, observan como espectadores sin ser invitados aún.
La «gente» en general se reconvierte a modalidades de acción y convivencia comunitaria y se moviliza en piños cognitarios ocupando las calles de la ciudad (intervenida hace décadas por la dictadura militar y económica) como nómades cognitarios reciclando mediante la oralidad y el diálogo constante, sus memorias ancestrales, familiares, barriales, poblacionales, generacionales.
Las élites sensibilizadas ante este acontecimiento, a su vez, inician manifestaciones de auto organización (cabildos, reuniones) para debatir y construir programas de acción sociopolítica que permitan conducir las energías.
Pero también hay que pensar y prefigurar cuales son los comportamientos que adopte alternativamente esta civilidad, cuando se vuelva a cierta «normalidad» de explotación laboral, abuso institucional y apertura de espacios sociales de consumo (malls por ejemplo).
Se requiere de destacamentos culturales y educacionales capaces de orientar y animar la creación de imaginarios de vida cotidiana nuevas, de nuevas modalidades de intercambio, de nuevas reglas de estar juntos. Esto es un rol estratégico de las escasas organizaciones sociales, actualmente existentes, es su desafío próximo. Es la lucha cultural que se avecina.

 

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